sábado, 6 de octubre de 2012

LA SEXUALIDAD EN EL ANTIGUO PERÚ

No hace muchos años atrás, Federico Kauffmann Doig publicó su libro "Sexo y magia sexual en el antiguo Perú", un tema por desgracia poco tratado por otros especialistas de la cultura andina. Kauffmann considera que el sexo en el antiguo Perú tuvo relación con la fecundidad de la tierra y señala que actualmente, en algunos pueblos andinos existen muchos ritos en los que se combina la sexualidad con lo mágico-religioso: "El objetivo de estos ritos es el de solicitar por medios mágicos, justamente la fecundidad de los animales y de las plantas". Menciona como ejemplo, un rito que se conserva en Langui, Cusco, donde para cierta festividad, hombres y mujeres se visten con ornamentos de carneros y llamas y bailan como en una representación sexual

Efectivamente, bajo el Incario existieron muchos de esos rituales. Los jóvenes participaban de danzas rituales de la fecundidad, como aquella celebrada en honor de Chaupiñanca, en que los hombres terminaban bailando completamente desnudos porque creían que al verles en esa guisa disfrutaba más la Pachamama o la “madre tierra”. Otras festividades terminaban en lo que hoy llamaríamos orgías desenfrenadas. Existía también otra festividad de la fecundidad, llamada acataymita, que tenía lugar en el mes de diciembre, cuando empezaban a madurar los paltos, y que consistía en reunirse hombres y mujeres jóvenes en un descampado rodeado de huertas, completamente desnudos; luego corrían velozmente hacia un cerro algo distante, el varón persiguiendo a la hembra, y el hombre que alcanzaba a una mujer, la tumbaba y copulaba con ella. Este rito duraba seis días y se creía que ejercía una influencia mágica en la maduración de los frutos. Sin duda, todos esos ritos tendrían raigambre preinca, y aunque los cristianos trataron de extirparlos, siguieron siendo practicados aún mucho después de la conquista (en la Relación de los agustinos, año 1557, aparece una referencia escueta a la práctica de esta costumbre en la región de Huamachuco).

También hay evidencia de un culto fálico o sea la erección del miembro sexual masculino para invocar la fecundidad de la tierra y de los animales. En Chucuito (Puno) y cerca de la Iglesia principal, existe un bosque de falos agresivos tallados en piedra, conocido como el adoratorio de Inca Uyo (o “miembro viril del inca”, como jocosamente lo bautizaron los lugareños), aunque se cree que originalmente dichas escultura estaban desperdigados por la campiña.

En general, al margen de su relación con lo mágico-religioso, podemos aseverar que los antiguos peruanos practicaron una sexualidad libre de conflictos de tipo moral, viéndo como algo natural el buscar el placer sin más objetivo que el placer. El erotismo estaría presente en todas partes, en todos los actos, en todos los momentos de la vida, el incendio de una mirada, el tocamiento de la piel, en la penetración de los cuerpos, en el embarazo y hasta en el parto, cuando el varón sufre los dolores de la parturienta y se acuesta a su lado, para compartir la dulzura del alumbramiento, escena esta representada en un ceramio moche.

Según vemos en las representaciones de la cerámica escultórica de diversas culturas preincas (Moche, Vicus, Chimú), podemos inferir que la cópula era ejercida de las más diversas formas. Asimismo, de lo expresado en los documentos que nos han dejado cronistas y “extirpadores de idolatrías”, tenemos algunos atisbos sobre las prácticas íntimas de los nativos peruanos; por ejemplo una simple relación sexual entre muchachos no tenía las implicaciones morales o jerárquicas observadas en otras sociedades; ya desde la pubertad e incluso antes (dependiendo de cada sociedad) se adquiría la experiencia amatoria y no era un asunto grave la pérdida de virginidad. Por la documentación existente se deduce también que existían mujeres dedicadas a instruir a los niños en la masturbación y cómo prolongar la erección. Se sabe que en el Acllahuasi o casa de las escogidas, las muchachas entre 13 y 15 años, destinadas a ser esposas o concubinas de los nobles, eran adiestradas por la mamacona (o matrona, o sea la aclla de más edad) en las artes que debía saber una mujer casada, incluido el entrenamiento sexual para que pudieran satisfacer plenamente a sus futuras parejas.

Todo ello ahora lo llamaríamos perversiones o aberraciones, pero para los antiguos peruanos era de lo más sano y normal. Por cierto, más conocido por el gran público es cómo los moches representaron con mucho detalle en sus ceramios diversas posiciones del coito, contabilizándose en número de ocho. Generalmente se representa al hombre vestido y a la mujer desnuda. Como parte del juego amoroso están incluidos el sexo oral y anal. Unos pocos huacos representan también la masturbación y relaciones homosexuales, aunque estos últimos sean más dudosos, por hallarse dañados o fragmentados, o bien porque no se percibe con claridad los detalles. Como ya expliqué anteriormente, todo indica que los ceramios que representaban “aberraciones”, fueron destruidos por las mismas manos de quienes supuestamente debían salvaguardarlos, aunque no sepamos exactamente la cantidad de piezas que sufrieron ese triste fin.

El sexo anal (dentro del ámbito de la heterosexualidad, o sea hombre-mujer) está representado con “frecuencia extraordinaria” en los ceramios moches según señala Kauffmann Doig y se cree que era un método anticonceptivo muy practicado entre los moches, lo cual no es simple suposición gratuita, sino que se basa en indicios razonables. Por ejemplo, existe un ceramio donde se ve a una mujer dando de lactar a su hijo mientras que un hombre la penetra analmente; de esa manera se evitaría el embarazo, pues era regla firmemente obedecida, hasta hoy en el mundo andino, de que la mujer debía evitar quedar otra vez embarazada durante el tiempo de lactancia de la criatura, para no interrumpir la producción de leche materna.

Por cierto, como una muestra de la pobre mentalidad de cierta gente encargada de cuidar el patrimonio cultural, en el "Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú", (MNAAHP) de Pueblo Libre (Lima), cientos de huacos eróticos permanecen escondidos en los depósitos de este enorme edificio; recién en marzo del 2004 fueron sacados "a la luz", tras casi medio siglo de ocultamiento, para una exposición temporal alusiva al tema sexual en el antiguo Perú, pero, una vez concluido el evento fueron de nuevo guardados sin mayores explicaciones. En cambio, cerca de allí, en el Museo Larco Hoyle, la exposición de las cerámicas eróticas está continuamente abierta al gran público.

Extraido de :
http://losantiguosperuanos.blogspot.com/2007/12/sexualidad-en-el-antiguo-per.html

viernes, 28 de septiembre de 2012

A continuación un artículo interesante sobre el matrimonio.
LA POLEMICA SOBRE LA UNIVERSALIDAD DEL MATRIMONIO
Existen casos en la literatura antropológica en los cuales parece que el matrimonio no está presente. El más sorprendente de todos es el de los Nayar de Kerala, en la costa Malabar de la India, auténtica excepción en la concepción del matrimonio. Los jóvenes adolescentes de ambos sexos, o preadolescentes incluso, pertenecientes a un linaje se unían en matrimonio con sus iguales, del otro sexo, de algún linaje asociado. Sin embargo, una vez unidos en matrimonio, los jóvenes se separaban para siempre, prendiendo alrededor del cuello de las muchachas el tali o símbolo de la alianza. Era entonces, después del baño purificatorio que cerraba el ritual, cuando las muchachas retornaban a sus aldeas de origen. A partir de este momento las relaciones sexuales de estas últimas se producirían con los llamados compañeros visitadores o con sus compañeros ocasionales, siempre de su casta o de una casta superior. Los hijos nacidos de las distintas relaciones establecidas con posterioridad al matrimonio tali no son reconocidos como descendientes legítimos de los progenitores, sino que pasan directamente a integrar el taravad o linaje de la madre. Por tanto, existe una dificultad conceptual insalvable para asimilar las extrañas costumbres de los Nayar a lo que denominamos matrimonio, aun ensanchando el concepto cuanto sea posible.
El matrimonio de los Nayar fue descrito por los colonizadores ingleses en 1792, tras tomar contacto con la costa Malabar pero continuó teniendo vigencia hasta finales del siglo XIX.
  • Por otro lado, la propia literatura antropológica documenta casos en los cuales el matrimonio se lleva a cabo entre cónyuges del mismo sexo, antes de que este tipo de matrimonio fuera reconocido en las sociedades occidentales a finales del siglo XX y comienzos del XXI. Sin embargo, se trata de casos que deben ser minuciosamente analizados, debido al particularismo que encierra cada una de ellos.
  • Uno de estos ejemplos es el que documentó E. E. Evans-Pritchard en su trabajo sobre los Nuer de Sudán, The Nuer (1940) y, sobre todo, Kinship and Marriage among the Nuer (1951), en los años 30 del siglo XX, entre los cuales, bajo condiciones muy concretas, se reconocía el matrimonio mujer-mujer: se precisaba que el marido femenino careciera de hermanos varones capaces de heredar el patrimonio familiar. Por tanto, se trataba de crear una apariencia de matrimonio que salvara la ausencia del heredero. La heredera, suplantando el papel del heredero debido al azar genealógico (primogénito por lo general) autorizaba a su compañera a tener descendencia con un hombre, cuyos hijos, adoptados como propios por la pareja femenina, quedaban afectados por la pauta de la sucesión y de la herencia basada en la preferencia del hombre sobre la mujer y del mayor sobre el menor.
  • Un caso más es el documentado entre los Azande de Sudán antes de la colonización. Los guerreros que no podían acceder al matrimonio con una esposa, podían tener un compañero-esposa, que cumplía, al menos temporalmente, roles de esposa y madre. 
  • Otro caso proviene de los Chuckchee de la Península de Chukots, en los cuales el trabajo de campo antropológico halla el matrimonio hombre-hombre, asimismo bajo condiciones muy concretas: se precisa que la esposa masculina sea un chamán. La pareja masculina podía tener descendencia mediante un mecanismo análogo al utilizado por los Nuer, es decir, mediante la autorización del chamán a su compañero para tener descendientes con una mujer, cuyos hijos eran adoptados como propios por la pareja masculina.
  • Un nuevo caso proviene de los Cheyenes norteamericanos. Los hombres estaban autorizados para tener una esposa secundaria, la cual podía ser un hombre (travestido masculino que recibía el nombre de berdache).
  • En los casos de las uniones mujer-mujer de África, donde se documentan otros ejemplos distintos de los señalados, o en el caso de las esposas secundarias de los Cheyenes, no está probada la existencia de relación sexual. Sí se halla probada en el caso de los Azande de Sudán, donde el matrimonio homosexual funcionaba como privilegio del guerrero temporalmente (cuando dejaba de ser guerrero, desaparecía el privilegio).
  • Es así que A. R. Radcliffe-Brown, típico funcionalista de la escuela inglesa, acabaría señalando que el matrimonio es una reordenación más de la estructura social, una de las que se está produciendo constantemente en cualquier sociedad, es decir, una forma institucionalizada de resolver una situación: “El matrimonio es un arreglo o convención social (arrangement), en virtud del cual un niño recibe una posición legítima en la sociedad, determinada por la paternidad (parenhood) en el sentido social ("Introduction", en A.R. Radcliffe Brown y D. Forde (Edit.), African Systems of Kinshipand Marriage, 1959: hay versión española de 1982).
  • Tratando de encontrar un concepto que sirviera para definir universalmente la institución social del matrimonio, la antropóloga asianista Kthleen Gough (1974) propuso: “Matrimonio es una relación establecida entre una mujer y una o varias personas, tal que los niños que nazcan de esa mujer en circunstancias  que no estén prohibidas por las normas de la propia relación, tengan por su nacimiento todos los derechos comunes a los miembros normales de su sociedad o de su estrato social”. 
  • Sin embargo, la definición de K. Gough sigue siendo insuficiente, pensando en casos como el de los Chukchee. Tratando de que la definición tuviera un sentido más amplio aún, E. Leach, el conocido estructuralista británico, propuso una lista abierta, inclusiva de un gran número de funciones atribuibles al matrimonio, pero variables según las culturas. Una lista tan amplia y abierta donde, quizá, es difícil identificar al matrimonio de una cultura determinada.“Establecer el padre legal de los hijos e hijas de una mujer; establecer la madre legal de los hijos e hijas de un hombre. Dar al marido un monopolio sobre la vida sexual de la esposa; dar a la esposa un monopolio sobre la vida sexual  del marido, etc." 
  • A lo dicho hay que añadir el progresivo reconocimiento de los matrimonios homosexuales en los últimos años. Éste sería el caso de Estados como Suecia, Noruega, Bélgica, Holanda, España, Sudáfrica, Canadá y, recientemente, México. También sería el caso de los Estados de Massachusetts y Connecticut en Estados Unidos. En algunos casos, el matrimonio homosexual lleva aparejado el reconocimiento de la adopción de hijos.
ARTICULO EXTRAIDO DE:
http://ocw.unican.es/humanidades/introduccion-a-la-antropologia-social-y-cultural/material-de-clase-1/tema-4.-antropologia-de-la-familia-y-el-parentesco/4.3-el-matrimonio-y-la-polemica-sobre-la

Las uniones matrimoniales se dan en todo el mundo; sin embargo, la dinámica interna como se desarrollan depende de cada cultura, asimismo, los nuevos escenarios han determinado nuevas formas de relacionarse entre las personas que han decidido unir sus vidas en unión conyugal.
A continuación expondremos un artículo que nos ilustra sobre estos tipos de matrimonio.
TIPOS DE MATRIMONIO
En cada sociedad, entonces, la estructura de la familia se teje de acuerdo con dos particularidades, que son el tipo o tipos de matrimonio reconocidos en esa sociedad, y las formas de residencia post nupcial que imperen en la misma. Empezando por la primera de las particularidades, el matrimonio puede ser monógamo, polígamo y en grupo.
  • El matrimonio monógamo lo hallamos en todas las sociedades conocidas, y es el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer.
  • Definimos al matrimonio polígamo como una unión de más de dos cónyuges, uno de los cuales es de distinto sexo que el resto, de lo que se sigue que presenta dos variantes fundamentales: poliginia y poliandria.
  • El matrimonio poligámico más frecuente es el poligínico. La poliginia puede hallarse presente en sociedades de agricultores o de pastores, de carácter tradicional, que precisan de abundante mano de obra, especialmente cuando su mortalidad es alta. Aunque se vincula a las sociedades islámicas, su peso es mayor en los países árabes que en los musulmanes no árabes. En estos últimos, la poliginia llega a estar prohibida. Entre los cristianos sólo tuvo alguna importancia entre los anabaptistas protestantes de Münster y, en la actualidad, en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, pero únicamente en algunos grupos, como el de los mormones de Utah.
  • El matrimonio poliándrico, de mucha menor frecuencia que el poligínico, tiene presencia en áreas centrales y meridionales de Asia, especialmente en el Tibet, en la India y en Sri-Lanka. La poliandria está presente, a menudo, allí donde hay occisión de las niñas. Sin embargo, esta occisión suele tener una causa anterior que es la motivada por la escasez. La pobreza de los recursos ganaderos (montes del Nilghiri) o la pequeña superficie de las escarpadas parcelas que cultivan (Tibet) explican la dramática limitación del número de reproductoras. 
  • Las sociedades poligámicas poseen mecanismos que tienden a minimizar el corrosivo problema de los celos. El más conocido de éstos es el de la poliginia sororal (el hombre casado con un grupo de hermanas) que, no obstante, convive en las sociedades polígamas con la poliginia no sororal.
  • Un caso análogo lo encontramos en las sociedades poliándricas con la poliandria adélfica (matrimonio de la mujer con un grupo de hermanos), si bien en este caso intervienen variables distintas a las de los celos. 
  • El mecanismo adaptativo que la cultura ha creado para minimizar los efectos de la precariedad de recursos y para armonizar la vida social en las áreas de presencia de la poliandria ha sido la poliandria poligínica: el matrimonio de una mujer, al que se van agregando sus hermanas, con un grupo de hermanos incorporados progresivamente. El grupo de hermanos transmitirán las tierras indivisas a sus descendientes. 
  • En algunas áreas poligínicas de Oceanía existe la poliginia poliándrica, análogamente a la poliandria poligínica, aunque las razones difieren sustancialmente.
  • Hay, al menos, otra forma conocida de unión matrimonial, que se denomina matrimonio en grupo, cuya frecuencia es extraordinariamente baja en el conjunto de las sociedades humanas. Denominamos como tal al caso en el cual más de un hombre se casa con más de una mujer en el mismo acto.
  • Existen otras formas de matrimonio, como el matrimonio ad tempus o a prueba en partes del Medio Oriente y de Extremo Oriente. Esta forma de matrimonio suele convivir, unas veces diferenciado y otras veces confundido, con el matrimonio temporal de Etiopía, Eritrea, Somalia y otras partes de África. 

EXTRAIDO DE

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Para entender lo que estudia la Antropología, debemos conocer primero la ciencia que la comprende; es decir, las Ciencias sociales. A continuación, expondremos un artículo en el cual se resume de manera clara en que consiste esta ciencia, cual es la diferencia con las ciencias naturales, su origen y evolución y una forma de clasificación.
El entorno humano en el que nos movemos, los grupos sociales, la familia y las personas se rigen por pautas de comportamiento establecidas y sujetas a la influencia de un enorme número de factores. El conocimiento de esas pautas, que vienen marcadas generalmente por cuestiones sociológicas y psicológicas, y de esos factores, que se rigen por cuestiones demográficas, económicas, etnológicas, pedagógicas y ambientales, es esencial para un correcto desarrollo humano en todos los ámbitos.
Se considera ciencia a un sistema organizado de conocimientos y los métodos requeridos para la obtención de dichos conocimientos. Dentro de las ciencias, se denominan sociales aquellas que se centran en la actividad del hombre como parte de un colectivo. El objeto de estas ciencias es conocer las causas y las consecuencias de los comportamientos humanos tanto desde una perspectiva individual como social.
Ciencias humanas y ciencias de la naturaleza
La principal diferencia entre las ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza reside en su objeto: las primeras estudian la interacción entre los individuos y las colectividades, mientras que las segundas se dedican al estudio de los componentes físicos y del funcionamiento de los seres vivos y su entorno.
Otra diferencia importante estriba en que para las ciencias de la naturaleza el sujeto y el objeto de estudio están separados, mientras que en las ciencias sociales el objeto de estudio y el sujeto que lo realiza coinciden. Esta diferencia cuestiona el carácter científico de las ciencias sociales, ya que es difícil que el ser humano pueda conseguir un conocimiento objetivo de la realidad social que él mismo genera.
Esas diferencias son las que han hecho surgir en la ciencia moderna la división entre cultura científica y cultura humanística.
Origen y evolución de las ciencias sociales
Las ciencias sociales son relativamente recientes en el ámbito científico. Se originaron a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, a raíz de la importancia capital que el pensamiento ilustrado dio al uso de la razón como arma de conocimiento. Entre los fundadores de algunas de sus disciplinas se encuentran pensadores franceses como Montesquieu y Comte, alemanes como Marx, e ingleses como Adam Smith y Ricardo.
La literatura científica social comenzó a proliferar en Europa en el siglo XIX, con la aparición de las primeras revistas de ciencias sociales, las facultades y los centros de investigación. Las ciencias sociales avanzaron conforme se batía en retirada el viejo mundo, arrastrado por la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Ciencias como la economía, la sociología, la antropología y la psicología tuvieron en ese siglo el momento de su consolidación como disciplinas autónomas.
Clasificación de las ciencias sociales
Existen diversas formas de clasificar las disciplinas que componen las ciencias sociales. Hay que tener en cuenta que cada una de las ciencias no estudia realidades aisladas e independientes, sino que tiene fuertes interrelaciones con las demás. Algunas de las disciplinas hacen de puente entre las distintas áreas.
Un ejemplo de clasificación puede ser la que elige como criterio el campo de referencia de las distintas ciencias. Así, tenemos:
*       Ciencias referidas a la organización social: son las que influyen en el entorno social. En este apartado se incluyen ciencias sociales como la política, la sociología y el derecho, así como la antropología y la geografía.
*       Ciencias referidas a la organización económica: también influyen en la organización social, pero desde el punto de vista económico. Aquí se sitúa la economía.
*       Ciencias referidas al comportamiento: estudian el comportamiento del individuo, en particular, la psicología.
Principales ciencias sociales
Política
La ciencia política estudia la naturaleza y la forma de los gobiernos. Las primeras reflexiones sobre lo político en Occidente se realizaron en Grecia, a finales del siglo V a.C. En este campo destacaron los filósofos Platón y Aristóteles.
Sociología
Esta disciplina trata de establecer las leyes generales que explican la interacción social de los seres humanos. Se encarga de analizar las realidades colectivas y descubrir las reglas del comportamiento grupal. Se puede decir que la sociología se ha desarrollado como resultado de espacios vacíos que no fueron ocupados por otras ciencias. El francés Comte fue uno de sus padres fundadores.
Derecho
El derecho se puede definir como la ciencia que estudia el conjunto de leyes y reglas que rigen la actividad de las personas en su vida social, así como su fundamento y aplicación. La base del derecho en Occidente es el derecho romano.
Antropología
La antropología se centra en el estudio del ser humano como una de las especies animales, contemplando tanto su dimensión social como la biológica.
Geografía
Ciencia que describe el globo terráqueo y analiza la obra de las personas sobre la propia Tierra. La geografía suele trabajar con datos tomados de otras disciplinas cercanas.
Economía
Esta disciplina analiza la forma en que los seres humanos y la sociedad en su conjunto usan los recursos existentes para obtener los bienes necesarios y cómo los distribuyen para su consumo entre los distintos miembros de la sociedad. En una sociedad como la nuestra, basada en el mercado, la economía tiene una importancia capital.
Psicología
La psicología se ocupa de las motivaciones, procesos y conductas de la persona.
Historia
Es muy probable que la historia sea la disciplina social más antigua. Nace con los griegos, destacando en sus orígenes Herodoto y Tucídides (siglo V a.C.). Esta ciencia tiene por objeto reconstruir y entender los principales hechos sociales a través del tiempo.
EXTRAIDO DE:

domingo, 22 de abril de 2012

LA XENOFOBIA

La xenofobia es una de las manifestaciones de etnocentrismo más radicales y perjudiciales, pues expresa actitudes de rechazo, odio y desprecio hacia otros seres humanos. Muchas veces seguramente nos hemos informado a través de los medios de comunicación social, sobre violencia ejercida por actitudes xenofóbicas que muchas veces terminan en la muerte. A continuación, expondremos un artículo que nos aclarara este concepto.

El término xenofobia, de origen griego, hace referencia al odio de una persona respecto de los extranjeros, y es un tipo de discriminación frecuente. Este rechazo es causa muchas veces de violencia tanto física como verbal, y generador de exclusión social. Es la falta de aceptación de otras identidades culturales diferentes, muchas veces considerándolas inferiores, lo que muestra un etnocentrismo exagerado.

La actitud xenófoba deja ver una amplia gama de prejuicios culturales, asociados a la religión, la historia, las costumbres y modos de vida, las posiciones económicas y la distribución del poder, e incluso a los rasgos físicos. En cuanto a la economía uno de los motivos de la xenofobia es considerar al extranjero como una amenaza para los recursos propios de la Nación; es decir, como un ser ajeno que viene para competir con los propios nativos por los mismos recursos, que muchas veces no alcanzan para todos.

La Antropología se ha ocupado del estudio de la xenofobia, y como resultado se ha encontrado un origen antiguo, mostrando que la actitud xenófoba no es novedosa ni extraña. A modo de ejemplo podemos leer en los libros de historia la discriminación y hostilidad que sufrían los extranjeros en el Imperio Romano, incorporados como producto de las conquistas, y sometidos a la esclavitud y el desprecio.

Comúnmente y en la actualidad, son los países del primer mundo quienes desarrollan la xenofobia respecto de los extranjeros “subdesarrollados” en busca de nuevas oportunidades. Entre los países considerados desarrollados están los Estados Unidos, y numerosos países de Europa, como Francia, España e Inglaterra, dueños de un gran poder político y una buena situación económica.

Un UNA ETAPA DE LA EVOLUCION HUMANA NECESITA REVISION

Las investigaciones respecto a los orígenes del hombre y su proceso evolutivo no cesan, por ello cada cierto tiempo somos testigos de nuevas teorías; es el caso del artículo publicado por un grupo de expertos estadounidenses en la revista 'Nature', que expondremos a continuación:
Los científicos opinan que las ideas actuales sobre el trayecto de la evolución del hombre moderno, formadas a base de los hallazgos arqueológicos de los últimos años, pueden ser erróneas y necesitan una corrección con los nuevos métodos de análisis. Un artículo sobre estas dudas fue publicado por un grupo de expertos estadounidenses en la revista 'Nature'.
Los autores de la publicación, Bernard Wood, del Instituto George Washington, y su colega Terry Harrison, de la Universidad de Nueva York, explican que los homínidos del género ardipithecus -considerados los  ancestros remotos del hombre-, en realidad habrían podido ser los ancestros del chimpancé o de otras especies de primates.
El hallazgo de un esqueleto del ardipithecus, o 'ardi', un primate que vivió hace unos 5,8-4,4 millones de años en el territorio de Etiopía moderna, fue uno de los eventos más resonantes de los últimos años en la arqueología. El análisis realizado en 2009, permitió deducir que ésta fue una de las formas tempranas de los primates en el linaje evolutivo del hombre moderno, siendo una de las primeras etapas de la evolución después de la separación del hombre y el chimpancé (hace unos 6 u 8 millones de años).
Pero los científicos estadounidenses explican que puede haber una serie de explicaciones alternativas para el origen del ardipithecus. Según ellos, una versión más probable es que estos homínidos fueran una especie extinta de monos, cercanos a los primates modernos y al hombre, pero no sus ancestros.
Los fósiles del ardipithecus fueron clasificados como los de los padres del hombre, a base de la estructura de sus dientes, parecida a la de los dientes de los australopitecos, el género que surgió en África hace unos 4,4 millones de años y que dio origen al género 'homo'. El segundo argumento de los autores de esta interpretación fue la presencia en el esqueleto del llamado 'os peroneo', hueso sesamoideo que tienen los humanos, pero no los monos contemporáneos.
hominides.com
Los autores del artículo explican que los partidarios de la hipótesis de que el ardipithecus es un ancestro del hombre se olvidan de la homoplasia, la evolución convergente que bajo presiones ambientales equivalentes tiene como resultado la aparición de las mismas características en las especies que tienen diferentes antepasados. Así, anteriormente los ramapithecus y los oreopitecus primero fueron clasificados como los padres del hombre, y solamente un análisis profundo auydó entender que realmente ambos fueron géneros de monos, que desarrollaron razgos del hombre en el proceso de la evolución paralela.
Incluso los pequeños colmillos, que se consideran el rasgo principal de afinidad entre los ardipithecus y el hombre, están presentes en otros monos que no tienen una relación con el lineaje evolutivo de los hombres y es posible que hubieran sido desarrollados como el resultado de cambios en la dieta.
Los científicos opinan que los nuevos métodos del análisis de las muestras podrán echar la luz a la relación real entre las especies. Al mismo tiempo, los expertos que realizaron el análisis del ardipithecus en 2009, insisten en la seguridad de sus métodos y recuerdan que ya habían demostrado que la semejanza entre el ardipithecus y australopithecus no surgió como resultado de la evolución convergente.